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martes, 26 de diciembre de 2023

Gualtallary, el terroir rebelde

Hay momentos que me pongo en retrospectiva, que me analizo, trato de poner en duda todo lo que pienso, lo que he pensado y lo que pensaré. Este es uno de esos momentos.
Mi camino en el mundo del vino ha sido bastante infructuso, porque me he dedicado a analizar desde el lado de la crítica y no desde el lado del festejador. Son precios que se pagan y por supuesto estoy mas que dispuesto a pagar por ese libre pensamiento, la libertad es lo único que nadie puede quitarnos, lo demás es cotillón. Y si el precio es éste, creo que es una bicoca.
He pensado mucho en los terruños de Argentina ultimamente, lugares fuertes, con nombres y bodegas de fuste. Lujan de Cuyo, Cafayate, Altamira, La consulta, San Rafael, Chacayes y en especial Gualtallary.
Porque Gualtallary?
La respuesta es larga y tal vez aburrida, pero ahí les voy.
Para el año 1999 tuve mi primer contacto con Gualta, en el Carrefour de Adrogué compraba a muy buen precio un vino que venía de Tupungato pero que no estaba etiquetado como Gualtallaty, era de la bodega Altus, cuyo propietario es un garca nivel Dios, un funcionario del gobierno menemista que hasta me da miedo nombrarlo, pero debo decirlo, se trata de nada mas y mnenos que de Manzano, al decirlo eso ya lo define, Manzano, tiene apellido de arbol frutal, pero nada tiene que ver con tan noble fruta. Este tipo fue un reverendo garca, que se alzo con millonadas del peculio público. Y por supuesto en su terruño, lo odian. Es oriundo de Tupungato y casi una vergüenza zonal.
Pero este garca me hizo conocer Gualta. Altus fué uno de los primeros vinos en mi vida que sentí la fuerza de ese terruño. Luego vinieron otros, bastante mas tibios, enmascarados, queriendo ser otra cosa, tratandose de ajustatr a la moda del momento, pero Gualta siempre surge, se queda ahí atras y pega el grito.
10 años mas tarde conocí a Matias Michelini y debo reconocer que fué a la primera persona que le escuché decir la palabra completa, "Gualtallary". Este hombre fue el primero en revindicar la zona como un terruño muy especial, con un montón de frases, con un mapa y sobre todo con vinos.
Matias mostró la cara mas cruda de Gualta, el hueso y el tuetano, fué una época hermosa, porque todos sentiamos que descubríamos algo que nos habían escondido durante décadas. Pero ahí estaba y se hacia sentir y lo mas lindo es que lo podías conectar con Altus, con Catena, con Salentein, con Sophenia, con Doña Paula, etc..
Me ha pasado con otros lugares que he nombrado, que la moda se los come, que se pueden adapatar, pero en Gualtallary eso parece un tema aparte, Gualta se adapta, se banca la madera indiscriminada, se banca la cosecha tardía, se banca la impericia del enologo, se banca al agrónomo distraido, se banca todo loco, pero al fin de cuentas en su rebeldía, pega el grito. "Loco, aca estoy"
El último vino que tome de Gualta es Zorro salvaje de Uco, trataron de domarlo con levaduras, con madurez, con azucar residual y con alcohhol, pero sabes que? grita
Soy Gualtallary Loco!!! Sabés lo que te falta para joderme la vida!!! La tenes muy atroden!!

lunes, 28 de junio de 2021

A Lisa 2020, un año fallido

 

Quiero pensar que la añada 2020 fue un yerro, algo que pasó, algo que no debió pasar, pero que quedó.

A modo de introducción quiero aclarar que soy fan y seguidor de A Lisa desde su salida al mercado. Año a año he ido probando y comprando cada añada de una manera casi religiosa, en principio un par de botellas, en estos últimos 10 años un par de cajas o más. Debo confesar que es de mis vinos de cabecera, de esos a los que recurro cuando quiero algo seguro, algo que me va a dar placer por un precio justo y que me va a trasladar a un sitio especifico del planeta. En resumidas cuentas A lisa siempre fue para mí un vino de terroir, único e irrepetible y siempre muy disfrutable.

Este año como siempre, compre una caja como para probar y saber si voy a comprar más. La primera botella no me gustó, la segunda igual, la tercera igual y así todas. Hoy estoy bebiendo la última y escribiendo en caliente, como siempre. Por eso puedo decir después de casi 20 años de ser fan y de probar todas las añadas de A Lisa. Que la 2020 es la peor añada de todas.

Hubo años que salían con brett, años que le faltaba madurez, años sucios, años espectaculares, pero siempre mantenía un ADN patagónico que lo diferenciaba. Este 2020 es un vinito mas, de esos que podes comprar en el súper por la tercera parte de su valor. Un malbec sin identidad, lleno de notas lácticas y de torrefacción, con un alcohol de 14° que hasta parece más, un vino mediocre que no te la sube ni un poquito.

Tiene defectos? Nooooo para nada, técnicamente parece de manual, limpio, brillante, mucha fruta madura, etc.. Y toda la boludez que te acostumbra el influencer de turno, toda esa paja mental y mediática que te quiere vender que lo que está bien en ciertos parámetros es lo que va…..pero no, Tinelli no es lo que va, no para mí al menos.

Me duele ver en redes como gente que lo vende hace años no señale esto!!!! A esos mismos cuando se los compraba hace años ni sabían lo que era A Lisa, creían que era de Valle de Uco!!!

Yo quiero y prefiero pensar que esta añada fue un error, que Hans va a saber poner de vuelta el barco en su curso.

Lo escrito esta con toda la buena leche que puedo tener, por mi fanatismo con Noemia, por ser consumidor desde su inicio, por comprar cada año cajas, porque quiero ser bueno y quiero pensar que el año 2020 fue complicado.

Por eso querido Hans, deseo que pronto retomes tus viajes a Argentina y veas lo que está pasando, porque A Lisa no es esto y si pretendes que sea esto, yo me bajo del barco, Abrazo.

martes, 9 de febrero de 2021

Identidad del vino argentino??? (capitulo MDXXVII )

Algunos hablan de 20, otros de 50, los mas osados de 100 o 200 años de viticultura y puede ser cierto la República Argentina apenas se conformó hace 2 siglos, pero, pero ,pero..... Hay una historia un poco más lejana, no argentina, pero sí que se originó por estas tierras. 

La historia de la vitivinicultura argentina se remonta a la época de la colonización, ya que el cultivo de la vid estaba estrechamente unido con las prácticas agrícolas del colono español. A mediados del siglo XVI, los conquistadores llevaron al Cuzco las primeras plantas de vid, de la especie Vitis vinifera. Desde allí fue conducida a Chile en 1551 y luego introducida a la Argentina por vecinos de Santiago del Estero, seis años después. Desde esta provincia se propagó el cultivo hacia el centro, oeste y noroeste del país No existen datos exactos sobre la fecha de implantación de los primeros viñedos en Mendoza y San Juan, aunque algunos historiadores opinan que se realizaron primero en esta última provincia, entre los años 1569 y 1589, por lo que puede decirse que Vitis vinifera llegó a la República Argentina a mediados del siglo XVI. 

Ya han pasado mas de 400 años de aquella primera incursión y seguimos debatiendo sobre la identidad y la historia del vino en Argentina. O al menos algunos seguimos haciéndolo, está claro que desde las bodegas no hay mucho replanteo, ellos se mueven por modas del momento, casi siempre mirando a otros lugares, pero esto sucede casi a nivel global.

Pero centrándonos en nuestra realidad sudamericana, los 2 países que mas producen y que mas tiempo están haciendo vinos, son Chile y Argentina, en ese orden. Y los dos sufren el mismo complejo, no así Uruguay, Brasil o Perú, ellos saben bien cuál es su identidad porque son relativamente nuevos en este juego, así que tendrán que pasar algún tiempo para que alguien escriba sobre esto. 

En estos últimos tiempos han salido al mercado vinos nuevos, con la impronta de “históricos” “Proyecto Las Compuertas” “viñas viejas” etc, et, etc.. Con un afán de revalidar zonas pioneras en Cuyo (sobre todo Mendoza) pero de la mano de nuevos interlocutores, que de alguna manera acomodan la historia a su conveniencia. Dicho esto el trabajo muchas veces está bien, muchas veces mal y por lo general ambos están fuera del radar del consumidor medio. Esto pasa en Argentina, en Chile no tengo tanta data, pero si he podido ver como se han recuperado zonas históricas como Maule o Itata, también Maipo y Colchagua, pero ellos tienen el mismo problema que nosotros, siguen buscando su identidad.  

La verdad que no se cual es la identidad del vino Argentino, yo lo conocí en una época que había pocos buenos, la mayoría era vino de mesa de factura media, tomable. Se ha ido desdibujando y travistiendo a través de las décadas. Pareciera que solo el malbec y el semillón siguen teniendo una continuidad en el tiempo, aunque ahora son mejores y mas variados sigue encontrando un hilo conductor en ellos. No así con el cabernet o el chardonnay, han cambiado tanto para un alado y par el otro que casi ni se puede hablar de eso, por momentos el modelo californiano, por momentos el modelo francés, según la moda de la época. 

De todas formas queridos winelovers, quédense tranquilos, zonas mas antiguas siguen buscando su identidad, Rioja, el Piamonte, Montalcino, Chianti, Saint Emilion, Cahors, Borgoña y demás estrellas siguen en ese camino de busca eterna. Por eso cuando se paren frente a una etiqueta con estas características sepan que tan solo se trata de una estrategia de marketing, son contados los proyectos en sud América que realmente trabajan seriamente en esa búsqueda de los orígenes, lo demás es papel picado. Salud y good show.

viernes, 1 de marzo de 2019

Carmelo Patti 2007...... INQUEBRANTABLE

Pasaron muchos años, muchos vinos, un par de hijos y algunas parejas. Esta cosecha salió en el 2011 o 2012, no recuerdo bien, pero si recuerdo que compré compulsivamente cuanta caja estuviera a buen precio.

Hoy se fué la última botella y con ella un amor que duró lo que debía durar.

No tengo ganas de reseñar, de analizar descriptores y hacerme el dificil, porque este vino me gustó desde el primer día y siempre sentí que era algo especial, que esta cosecha tenía condimentos que no había percibido antes, siempre sentí que este 2007 de Carmelo la rompía toda.

Y por supuesto me voy a lo sensorial y a lo histórico, lo pongo en contexto y el vino crece, se hace gigante. Para cuando se cosechó este Malbec, Don Carmelo tenía el mundo en contra. Todos los medios internacionales premiaban vinos diametralmente opuestos, la prensa nacional hablaba de arcaicos, los sommeliers hablaban del ropero de la abuela, los consumidores expertos ni lo atendían. Pero..... en aquel 2011 o 2012 cuando estuve en Mendoza un par de enólogos top me dijeron por debajo que el mejor Malbec 2007 de Mendoza (¡y del mundo?) lo había hecho el viejo, una vez mas. Me costó digerirlo, enólogos encumbrados de la nueva ola reconociendo por debajo que el mejor era el del viejo?

Decidi esperar, comprar, aguantar, olvidar, abrir cada tanto, cuando mi espiritu lo pidiera. Y si..... hubo un par de botellas mediocres, pero la gran mayoría soberbias y una decena que parecía de otro mundo. Como ésta última de la que hablo.

Esta última me remonta al pasado, a Carmelo probando la uva, a Perdriel, a Drumond, a Lujan, a Parker, a Jay Jay, a los Sommeliers que se burlaban, a los enólogos que reconocian por lo bajo, a las dudas, a las certezas, a mis hijos chicos, a los amores descarriados.....

Quedará espacio para los nuevos Carmelos? Me pongo a pensar y no encuentro interlocutores a futuro con todo el panorama en contra, no veo esa rebeldía.....seguramente habrá Malbecs muy buenos, algunos excepcionales, pero inquebrantables como éste lo dudo.
Espero, como siempre.......espero.