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lunes, 13 de febrero de 2012

Un dia en el valle de Casablanca


Este año decidí nuevamente volver a Viña del Mar, un lugar que adoro por muchas cosas que me conectan de mi historia.
Si bien el cambio no nos favorece (como casi en ninguna parte del planeta), los precios de los comestibles y los "bebibles", no son para cortarse las venas, de hecho el vino y lo que tiene que ver con productos de mar, es mas barato que acá en esta bendita Argentina.
Este año pude visitar dos bodegas del valle de CASABLANCA, en dos estilos muy distintos, todo gracias a Matías Michelini y Patricio Tapia (pavada de contactos) y quiero hacer un párrafo aparte en este tema:

Por diciembre le comenté a Michelini que viajaba a Chile y si él podría hacerme algún contacto pensando que tenia conocidos del otro lado de la cordillera, y a su vez le mandé mensaje vía TW a Patricio Tapia, Matías le contó a Patricio y éste me armo un día inolvidable, tuvo la deferencia de contestarme cada mail y cada DM por TW, me armó las dos visitas invocando que yo era "su amigo"; me detengo aquí para aclarar que me honra profundamente su amistad y si bien no nos conocemos personalmente, es para mi un referente de la industria, número uno indiscutido y mas allá de la amistad tradicional de dos personas, nos hermana una manera de pensar y sentir este maravilloso “mundo del vino”; Patricio me contactó directamente con los dueños de cada emprendimiento, los cuales me mandaron mails para recibirme en su bodega. Como si esto no fuera poco al otro día que fueron las visitas éste tipazo, me manda un DM preguntándome como me fue, realmente un genio, espero algún día poder compartir con Tapia una copa de vino y tan solo escucharlo, porque siempre me pasa que es como si me escuchara a mi mismo, pero con la pluma o la retórica de un diferente, y en definitiva Tapia es eso un DIFERENTE, mi agradecimiento es eterno a él y a Matías Michelini.

Vista del valle desde los viñedos altos
Volviendo a las bodegas.....
Quiero primero transmitir un poco de la belleza que a uno lo envuelve ni bien pisa el valle. Es un lugar de ensueño y privilegiado por la naturaleza con mucho verde que contrasta con el rojo de ciertos suelos, es de las denominadas zonas frías, con temperaturas que en verano llegan a mas de 30 grados y por la noche puede refrescar hasta los 10, una zona libre de grandes plagas, con una humedad que ronda el 40 % promedio, y suelos que pueden ser de arena, arcilla o graníticos, dependiendo la zona.

En la pulcra sala de barricas
A las 11 de mañana llegué a Casas del Bosque, una bodega boutique con una producción de 700000 litros aproximadamente y que cuenta con más de 240 hectáreas de viñedos propios, donde se cultivan el Sauvignon Blanc, Chardonnay, Pinot Noir, Sirah y Merlot. Todo el entorno está muy cuidado desde lo estético, y las construcciones son de una sofisticación y belleza comparable con Disney World, mucho acero inoxidable y una sala de barricas no muy grande, pero súper cuidada y coqueta, una bodega preparada para el turismo y con los resortes bien aceitados para tal caso. Comenzamos el tour previa registración en la puerta y en el desk, nos vino a buscar un guía y nos llevo a recorrer unos viñedos próximos, luego pasamos a la parte de la bodega donde se fermentan en tanques de acero inoxidable, poseen una embotelladora propia, todo de ultima generación. Luego pasamos a la sala de barricas donde me explicaron como crían a los vinos y el cuidado que se les da, desde controlar la temperatura y humedad, hasta ponerle música constantemente para que todo transcurra en un clima que ellos aseguran es el ideal.
Degustacion de lujo, todo muy profesional.
Seguimos a una sala de degustación donde nos recibe un ingeniero agrónomo y nos ponen 5 copas, dos blancos y 3 tintos, arrancamos con el SB gran reserva que es una verdadera delicia y seguramente lo mejor que la bodega tiene en su porfolio, siguió el Chardonnay gran reserva que también me gustó mucho, con un estilo moderno, fresco, seductor; seguimos con un Pinot reserva que a mi no me terminan de cerrar este tipo de vinos, mucha concentración, fruta cocida y demás, un vino sin demasiada estructura ni carácter, solo pensado para gustar; luego vino el blend top de la bodega con las 3 cepas tintas que se cultivan allí, vino de molde, rico pero gordo, mucha madera, fruta, etc...; terminamos con el gran bosque del cual el encargado me dijo que era un señor enojado, lo cual pensé seria un vino potente y astringente, pero nada que ver, en el estilo del blend, mucha madera, fruta cocida y demás.
Con esta vista almorzamos, gran restaurant Taninos.
Terminando la degustación le pedimos que nos prepararan la mesa afuera para almorzar en el restaurante gourmet que se llama TANINOS, un resto de alto nivel, todo súper cuidado, exquisita comida, atención profesional 100%, los platos vinieron pronto, el vino a temperatura, el paisaje crea un marco impresionante que no te dan ganas de irte nunca, y para que se queden tranquilos comimos por menos us$25 por comensal, con vino Premium, postre y propina, cosa que me pareció mas que accesible.
Después de comer nos fuimos a recorrer la viña y a relajarnos a el TRANQUE, que es un lago artificial especialmente diseñado para hacer un alto y disfrutar del entorno paradisiaco. Volvimos al wine store que poseen pegado al restaurante y por supuesto me traje algunos ejemplares.
Previo contacto telefónico, me vino a buscar a Casas del Bosque, Julio Donoso, responsable de Montsecano y nos dirigimos a su viña.

La parte mas alta de los viñedos, pura belleza agreste.
Montsecano es una bodega muy pequeña, 100% biodinámica, solo se cultiva Pinot Noir, 5 hectáreas enclavadas en los cerros del valle, y de allí solo sale un vino, si, solo uno, Montsecano Pinot Noir, del que ya hablaré.
Julio me recibió como un viejo amigo que volvía al barrio, me llevó a su casa dentro de la finca, y tomamos café, mientras me mostraba sus preparados biodinámicos y hablaba de su yegua y sus cabras, de los cerros, y de las vides. Ni bien crucé 5 palabras me di cuenta que es una persona apasionada de sus vinos y de su tierra, de la belleza y la gracia que envuelve este lugar mágico en un recóndito valle tras la cordillera de los Andes. Después del café y la charla fuimos a recorrer la viña, subimos metros y metros, me contó del desastre que hacen los pájaros de la zona con la fruta, de como planea sacarse de encima a estos molestos animalitos que le pueden llevar la friolera suma 100.000 dólares al año, y no matándoles, sino desmontando y con ciertos preparados biodinámicos que hacen creer al animal que la zona esta superpoblada de aves y que la competencia es mucha, con lo cual tiene que retirarse y no teniendo resguardo en la maleza, no tiene mas remedio que vetar la zona como "inconsumible" cosa que me pareció increíblemente ingeniosa.
Después de recorrer la viña, y conocer la flora y fauna circundante, pude ver que no hay especies botánicas aromáticas que puedan influir demasiado en el hollejo de la uva para transmitir sus aromas, nos dirigimos cuesta abajo a la bodega.
Esta foto es para la etiqueta de Montsecano 2010
La bodega es un circulo de unos 50 mts de diámetro, austera y pulcra, con casi nada de tecnología, techo de paja y piso de cemento alisado, con un par de tanques de acero y 4 huevos de cemento de origen francés, en 3 de ellos se hace REFUGIO MONTSECANO Pinot Noir con uvas de otra finca que no es propia, y en tan solo UNO se hace el MONTSECANO PN de esta finca, que son exactamente 2527 botellas, no puedo entender como de 5 hectáreas salen tan pocas botellas, entre tanta charla me quedó preguntarle este dato, quedará para la próxima, pero presumo que es por la gran cantidad de uva que se pierde a picos de los pájaros.
Refugio es un PN joven y fácil de beber, con buena concentración, mineralidad, acidez justa, taninos astringentes, y sobre todo fresco. Probé luego el Montsecano 2011 directo del huevo, y aunque no estaba terminado realmente me sorprendió por su frescura y acidez, se presenta con una nariz frutal fresca y ácida con notas minerales que me encantaron y me dejaron con ganas de mas, un color bien intenso que me llamó la atención, no es el Pinot que estamos acostumbrados aquí, parecía mas bien un Sirah a primera vista, pero en su nariz deja ver las características del PN que nos recuerda la Borgoña, pero con la impronta del valle de Casablanca y con todo lo que refleja un PN de clima frío y cercano del mar. Gran vino biodinámico, en este caso el orgullo y amor propio suplantan millones de pesos en tecnología, en lo personal los vinos que mas me gustaron últimamente corresponden a esta práctica y MONTSECANO es un fiel ejemplo de lo que se puede lograr con trabajo honesto, un riguroso control de la viña y una metodica elaboración.
Julio Donoso y yo cuando caia la tarde, mi eterno agradecimiento
por abrirme las puertas de su finca y dejarme conocer sus vinos
Gracias amigo por tanta magia.
Volvimos a la casa, charlamos un buen rato y ahí nos despedimos hasta la próxima.
Espero volver a visitar Casas del Bosques y a Montsecano en el futuro, y por supuesto otras viñas del valle, así deben convivir dos mundos muy diferentes, antagónicos, pero complementarios.

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