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miércoles, 4 de julio de 2012

Astor Piazzolla, Adios Nonino


Un 4 de julio como hoy pero hace 20 años, nos dejaba físicamente uno de los artistas mas revolucionarios del siglo XX. Por suerte nos dejó un legado enorme, no solo musical, sino también filosófico y conceptual. Y es que su música no solo eran partituras y arreglos, no solo se trataba de algo meramente intelectual, en ella había ese fuego sagrado de los elegidos, sus composiciones nos cuentan una manera de sentir la vida y de cómo llevarla adelante, de una manera provocativa, audaz, valiente, poniéndole el pecho a las críticas, sin claudicar en sus principios estéticos y artísticos.
Ante las críticas no se recluía en su estudio, sino que salía a la palestra a pelear por su arte, en 1954 declaraba :“Sí, es cierto, soy un enemigo del tango; pero del tango como ellos lo entienden. Ellos siguen creyendo en el compadrito, yo no. Creen en el farolito, yo no. Si todo ha cambiado, también debe cambiar la música de Buenos Aires. Somos muchos los que queremos cambiar el tango, pero estos señores que me atacan no lo entienden ni lo van a entender jamás. Yo voy a seguir adelante, a pesar de ellos.” Este tipo de actitudes les hizo ganar adeptos y muchos enemigos, se le cerraban los lugares para trabajar y tuvo que emigrar casi para subsistir porque en Buenos Aires no tenía trabajo, de este modo logró la consagración en Europa y más tarde en el mundo entero. Volvió a su tierra natal lleno de gloria y las voces que alguna vez lo abuchearon, ahora lo aclamaban como el mejor.
Para quien quiera saber más, busquen en la red que hay muchas y muy buenas biografías, esta entrada no es para eso, es tan solo a modo de homenaje y de resaltar una virtud poco exaltada entre sus tantos biógrafos, la perseverancia y la lucha de ver su sueño hecho realidad, un genio que tenía claro que sin esa obstinación no sería posible dar a conocer su obra.
A continuación su obra más conocida y que él mismo calificaría a posteriori, como la mejor que compuso. En 1959 fallece su padre, vuelve a Nueva York y compone Adiós Nonino, en un reportaje su hijo Daniel cuenta: “Papá nos pidió que lo dejáramos solo durante unas horas. Nos metimos en la cocina. Primero hubo un silencio absoluto. Al rato, oímos que tocaba el bandoneón. Era una melodía muy triste, terriblemente triste. Estaba componiendo Adiós Nonino.”
La habré escuchado miles de veces, pero cada vez es como la primera, cuando el negro Suarez Paz arranca con la parte de violín, un escalofrío recorre todo mi cuerpo y la emoción me embarga, no puedo evitarlo. Gracias maestro Astor por tanta magia!!!!